Respirar bien adentro no siempre fue una prioridad. Durante años, la calidad del aire interior fue uno de esos asuntos que la mayoría daba por resuelto con abrir una ventana. Los purificadores existían, claro, pero vivían confinados a quirófanos, laboratorios farmacéuticos y salas blancas industriales.
Espacios donde la contaminación del aire tenía consecuencias documentadas, medibles, imposibles de ignorar. El resto del mundo simplemente respiraba lo que había y no hacía mayores preguntas.
Ese consenso tácito se fue erosionando. Despacio al principio, con más fuerza después.
Hoy la calidad del aire interior es una preocupación genuina y creciente en Chile, que atraviesa hogares, oficinas, colegios, centros de salud y recintos comerciales. No como moda pasajera ni como reacción de pánico ante algún episodio puntual de contaminación. Sino como resultado de una comprensión más madura sobre lo que ocurre en los espacios cerrados donde las personas pasan la mayor parte de su jornada. El material particulado, los alérgenos suspendidos, los compuestos orgánicos volátiles y los microorganismos en circulación no desaparecen porque no se vean. Permanecen. Se acumulan. Y en ciudades donde la contaminación atmosférica exterior es un problema estacional de larga data, lo que entra también se queda adentro.
Quien recorra una clínica privada de Santiago, ingrese a un edificio corporativo en Providencia o visite un colegio con infraestructura relativamente nueva, puede comprobarlo sin dificultad: los sistemas de purificación de aire dejaron de ser una rareza y empezaron a formar parte del estándar mínimo que muchas organizaciones se imponen a sí mismas. No porque la normativa lo exija en todos los casos, sino porque quienes gestionan esos espacios comenzaron a entender que el bienestar de las personas que los habitan también es su responsabilidad.
El fenómeno doméstico resulta igualmente revelador, aunque menos visible desde afuera. Familias con niños pequeños, personas con alergias respiratorias o con sensibilidad al polvo, adultos mayores que permanecen largas horas en interiores: todos comparten un mismo impulso, que es el de convertir su hogar en un entorno un poco menos hostil para el sistema respiratorio. La instalación de un purificador en el dormitorio o en el living ya no es un gesto excéntrico. Es, para un segmento creciente de la población urbana, una decisión tan pragmática como instalar un filtro en el agua.
Ahora bien. Elegir un equipo adecuado no es tan sencillo como parece desde el escaparate de una tienda. Un purificador que funciona de manera sobresaliente en un departamento de cincuenta metros cuadrados puede resultar manifiestamente insuficiente para una sala de reuniones corporativa con alta circulación de personas o para una consulta médica donde el riesgo de transmisión aérea es una variable que no admite subestimaciones. El volumen del recinto, la tasa de renovación de aire necesaria, el tipo de contaminante predominante y las características propias del uso del espacio determinan qué tecnología tiene sentido y cuál es simplemente un gasto que no resolverá el problema real.
La demanda activa hoy proviene de un espectro amplio: viviendas particulares y departamentos, empresas y oficinas corporativas, clínicas y consultas médicas, colegios y jardines infantiles, hoteles, restaurantes, recintos comerciales, laboratorios e instalaciones logísticas. Distintos contextos, distintas exigencias técnicas, pero una misma pregunta de fondo: ¿qué estamos respirando realmente?
La calidad del aire interior dejó de ser un asunto secundario. No ocurrió de golpe ni por decreto. Ocurrió porque las personas empezaron a conectar lo que respiran con cómo se sienten, cómo duermen, cómo rinden. Y esa conexión, una vez establecida, es difícil de ignorar. Las organizaciones y los hogares que hoy incorporan tecnologías de purificación no están reaccionando ante una crisis: están tomando decisiones preventivas sobre algo que siempre estuvo ahí, pero que durante demasiado tiempo simplemente no se miraba con la atención que merecía.
El sentido común se diría que el aire fuera de casa está más contaminado que el del interior de un ambiente.
Con la contaminación de los sistemas de escape de los autos de todo el mundo y de las industrias, es normal creer que lo mejor es protegerse en el propio hogar, lejos de ese tipo de amenaza para la salud.
Pero la situación no es exactamente así. Dentro de las casas se está expuesto a una mayor cantidad de contaminantes que en el entorno externo.
Las personas pasan casi el 80 % del tiempo en espacios cerrados, por lo que la atmósfera de estos espacios es muy importante para la salud.
Se ha detectado en los últimos años que existe una relación entre la mala calidad del aire en espacios cerrados y las enfermedades pulmonares, siendo estos espacios perjudiciales para grupos vulnerables como los niños, los ancianos y las personas con enfermedades cardiovasculares y respiratorias crónicas.
Los equipos de flotación por ozono representan una innovación tecnológica en los procesos de tratamiento de agua. Estos sistemas combinan la acción del ozono con la técnica de flotación para eliminar de manera eficiente impurezas, contaminantes y microorganismos presentes en el agua.
Su versatilidad y eficacia los han convertido en una opción preferida en diversas industrias, desde plantas de tratamiento de aguas residuales hasta el sector alimenticio y de bebidas.
La flotación por ozono se basa en dos procesos principales:
Generación de burbujas finas de gas ozono:
- El ozono es un gas altamente oxidante que se genera al pasar oxígeno a través de un generador de ozono.
- Este gas se inyecta en el agua en forma de burbujas diminutas, lo que garantiza una distribución uniforme y un contacto eficiente con los contaminantes.
Separación de impurezas por flotación:
- Las burbujas de ozono se adhieren a las partículas sólidas y grasas presentes en el agua, reduciendo su densidad y haciéndolas flotar hacia la superficie.
- Una vez en la superficie, las impurezas se retiran fácilmente mediante un sistema de recolección.
El resultado es un agua libre de contaminantes, con un tratamiento eficiente tanto para partículas sólidas como para contaminantes biológicos y químicos.
Purificador de aire en Santiago
Los sistemas de Jimco están basados en una tecnología que destruye microorganismos y rompe cadenas de moléculas de mal olor, efectuando la eliminación de malos olores.
Dentro de sus ventajas, se encuentran:
- Medioambiente más limpio: El aire contiene muchas sustancias contaminantes, como virus, bacterias y hongos. Por eso, un buen purificador de aire puede ser muy útil para este propósito.
- Salud preservada: Todo lo que se ha citado aquí tiene como objetivo mejorar la salud en general. Cuanto mejor sea la calidad del aire, mejor será su respiración. Además, los grandes problemas respiratorios pueden ser evitados si, en los ambientes cerrados, tienen calidad en el aire que respira.
- Eliminar olores desagradables: Gran parte de los malos olores de los ambientes provienen de elementos contaminantes presentes en el lugar. Los buenos purificadores de aire pueden eliminar malos olores de los ambientes.
Uno de los rasgos cumbre de los purificadores de aire es, sin duda alguna, la inserción de filtros particulares destinados a atrapar partículas de diversas magnitudes. Los diseños más robustos frecuentemente amalgaman sucesivas fases de filtrado con el fin de maximizar la eficacia.
Resaltan entre ellas los pre filtros, cuya función es atrapar partículas voluminosas como polvo y cabellos; luego están los filtros de carbón activado, esenciales para erradicar olores y gases nocivos; y por último, los filtros HEPA, poseedores de la habilidad de capturar un volumen considerable de micropartículas en el ambiente.
Este ensamblaje es lo que contribuye a un entorno sustancialmente más puro y placentero.
Remoción de alérgenos y partículas microscópicas.
Por gente con padecimientos alérgicos o afecciones respiratorias, los purificadores de aire tienen un gran valor. Mitigando la presencia de polen, polvo, ácaros y demás alérgenos, disminuyen la exposición a partículas desencadenantes de malestares, tales como estornudos, congestión de nariz, ojos irritados o problemas para respirar.
Si bien no son un reemplazo a la atención médica, sí que ofrecen un apoyo sustancial para la mejora de la calidad del aire en interiores.
Funcionamiento discreto.
Una cualidad además muy bienvenida es su mínima emisión de sonido. Los purificadores modernos operan discretamente, haciendo posible su uso continuo tanto de día como de noche sin ninguna perturbación.
Bastantes modelos incluyen una configuración de noche que disminuye todavía más el ruido y reduce la brillo de las luces del panel, asegurando un sueño apacible mientras el dispositivo sigue limpiando el aire.
Sensores inteligentes de la calidad del aire.
La innovación también está presente en estos dispositivos gracias a sensores que analizan constantemente la pureza del aire. Al notar un incremento en las partículas nocivas, cambian automáticamente la velocidad para mantener un espacio saludable sin que necesites hacer nada.
Existen modelos que además cuentan con señales visuales o pantallas digitales para mostrar el estado actual del aire interior al instante.
Esta operación automática potencia la eficiencia energética y simplifica la experiencia diaria con el aparato.
Bajo consumo eléctrico.
Los purificadores de aire hoy en día están fabricados para funcionar eficientemente con un gasto de electricidad mínimo.
Esto posibilita su funcionamiento prolongado durante muchas horas al día sin afectar drásticamente el consumo general de la casa o el lugar de trabajo. A más muchos incorporan cronómetros y modos automáticos los cual optimizan su operación conforme las necesidades de cada momento.
Diseño moderno y sencilla integración.
En actualidad se encuentran purificadores compactos y atractivos que se acoplan sencillamente en cuartos, salones, oficinas, consultorios y demás áreas interiores.
Su imagen sutil permite sumergirlos en diversas maneras de decoración sin dañar la imagen del lugar. También, bastantes modelos son ligeros y simples de mover de un cuarto a otro acorde las demandas del quién usa.
Sencillo mantenimiento.
Guardar un purificador de aire en su mejor estado suele ser un paso simple. La mayor parte de los productores sugiere limpiar de vez en cuando el pre filtro y cambiar los filtros primarios siguiendo las horas de uso marcadas.
Numerosos aparatos incluyen luces automáticas que avisan cuando hace falta la mudanza de filtro, lo cual simplifica la conservación y asegura un funcionamiento continuo.
Hacer estos quehaceres en el momento apropiado garantiza una purificación efectiva y aumenta el tiempo de vida del aparato.
Empresa de control de olores en Santiago de Chile
En Gemat han diseñado servicio de control de olores y gestión ambiental para hogares y empresas de diversas áreas.
Algunas de los principales servicios de Gemat son:
- Tratamiento de purificación de aire.
- Desinfección de superficies.
- Aguas residuales.
- Tratamiento de aguas y tratamiento de riles.
La eliminación de los contaminantes del aire permite ayudar a las personas que sufren de problemas relacionados con el asma o las alergias, haciendo que puedan respirar mejor.
CONTACTO GEMAT
Sitio web: https://www.gemat.cl
Teléfonos: +56232244585 / +56232244586 / +56999398091
Correo: contacto@gemat.cl
Ubicación: Eliminación de olores, Av. Camino El Alba 9500 of. 213, torre B, Las Condes, Santiago de Chile.